
Tras ver una banal cinta romántica no pude dejar de pensar en la posibilidad de viajar en el tiempo. ¿Qué pasaría si con tan solo desearlo pudiera volver a vivir todos los días que eligiera? ¿Qué pasaría si pudiera elegir enmendar las situaciones que no me gustan? Seguramente sentiría menos responsabilidad de mis actos, podría actuar negligente con un corrector viviendo dentro de mí, capaz de enmendar todo error. Me parece sumamente romántico pensar que podría revivir mis días de infancia, de éxito, los días inasequibles a la infelicidad junto a la mujer amada, malograr mi tiempo y el poco dinero en torpes viajes y objetos para volver al día uno, con la vida intacta. Volver a besarla esa primera y única noche buena que dormimos juntos, abrazar a mi papá y mamá al mismo tiempo como no lo hice nunca y como lo anhelé desde que tenía dieciséis años, compartir más tiempo con mis amigos cuando éramos jóvenes y valientes contra el mundo. El solo pensarlo me llena de nostalgia. He cometido más errores que aciertos en los últimos 30 años, he sido mezquino, egoísta y soberbio. No obstante, nunca he estado sólo, por más que dé patadas en el pesebre, nunca me libro de las buenas compañías, de las inmarcesibles sonrisas de los mios… de esos a los que pertenezco.