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sábado, septiembre 14

El café sin anillo

Una muchacha va a entrar a una cafetería y al apoyar la mano sobre la puerta de cristal nota que en su dedo falta un anillo. Comienza a esculcar las bolsas de su chamarra y solo encuentra papeles inútiles, números telefónicos, fotografías de viejos amores y boletos de trenes. Comienza a alarmarse y busca con desparpajo en su pantalón. Entra agitada a la cafetería y le grita al barista que ha perdido su anillo y no puede esperar. Rápido le sirve un café con leche para que pueda seguir buscando. La muchacha regresa al empedrado y se queda largo rato contemplando el piso a espera de que aparezca el anillo, lanza improperios a la gente que circula y maldice al anillo por estropear su tarde de café. Cuando la noche se acerca y la luz está por escaparse,  va a regresar a la cafetería y al apoyar la mano sobre la puerta de cristal, se llena de rabia y entra furibunda a la cafetería. Va hasta la maquina de café y le grita al barista "estúpido, en mi otra mano estaba el anillo."

lunes, septiembre 9

El Pasado y su amor por la vida.

El pasado me persigue. A pesar de lo trillado de la expresión, tiene una connotación estridente en mi entendimiento de la vida. El pasado viene tocándome los talones con las garras, convirtiendo cada huella en pasado, todo lo hermoso que veo lo convierte en recuerdo y la felicidad la hace pasajera.
No hay vulgar ladrón tan ingrato como el pasado, que vive a mis costillas, exigiéndome a cada instante más vida para nutrirse y arrollando todo lo que se encuentra a mi paso.
No espera, incluso si dejas de caminar, te empuja despacio consumiendo pasos que no se recuperan. Carcome los adoquines aún sin ser pisados. Por eso hay que pisar mucho, para sentir la tierra viva antes de que se la trague pasado.

No te odio, pasado, ni te maldigo, al contrario te agradezco que no me permitas nunca volver la vista atrás.

"¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!" Amado Nervo.