Blogroll

domingo, mayo 22

Confesión, y disculpa pública



Este espacio ha sido desde hace dos años: un lugar de literatura personal, narraciones en primera persona y aventuras de faldas. Escribo de expresiones sumamente personales y he buscado alejarlo de mis preferencias políticas, de mi quejosa percepción de la ciudad. Sin embargo, me encuentro en un punto en que este naufragio es ineludible, el iceberg ha impactado la envergadura y el agua ya empapó los tobillos. Necesitamos hacer algo para que no nos llegue al cuello.

El tema en boga y, lamentablemente, la pesadilla cotidiana: La inseguridad, el narcotrafico, delincuencia organizada, comandos criminales, funcionarios corruptos o, peor aún, incompetentes e irresponsables. Todos los elementos que integran nuestro actual estado fallido. Es triste darse cuenta como la delincuencia ha registrado un status de cero consecuencias, ya a nadie le importa si te cortan el cuello o si lo asignarán a un ajuste de cuentas, y el archivo, si es que se abre una linea de investigación, junto con tu cuerpo, pasará a solo memoria.

No voy a politizarlo, no señalaré al presidente Felpe Calderón Hinojosa como responsable de los hechos violentos, no atacaré la gestión del ex-gobernador constitucional de Coahuila, Humberto Moreira Valdez, ni la actual o pasadas administraciones municipales. Ya que los políticos nos han olvidado, yo también los olvidaré en las urnas, y en mi búsqueda por soluciones reales, que no sea pailar los efectos de esta inhumana guerra a base de balas y cadáveres.

Denuncio las practicas inmorales de los actuales hechos sangrientos a la comunidad en general. A los verdugos de jóvenes, niños, hermanos, esposos, universitarios, amigos, hijos, empleados, personas non gratas, veladores, taxistas, prostitutas, cantineros, peatones, conductores... Mexicanos. Sí, estoy hablando de muchos, si no es que de todos nosotros, nosotros los que compramos cerveza clandestina, los que adquirimos piratería, artículos robados, los que consumimos drogas, los que nos hacemos de autos americanos ingresados ilegalmente al territorio nacional. También a los que acuden a establecimientos nocturnos que abren sus puertas fuera del horario permitido, y los que de antemano sabemos que pertenecen al crimen organizado. Los que cantan "ando bien pedo, bien loco" "una camioneta gris con placas de california" o "la banda norteña y los carros del año" y demás canciones que exaltan e idolatran las expresiones de estos grupos delictivos, que narran la exitosa vida del delincuente, del asesino de los más de 40 mil mexicanos.

Sí, usted lector puede estar financiando a estos indeseables personajes. Puede estar empujando a miles de jóvenes a anhelar ser parte de algún cartel, a ser un halcón, a soñar que conducen una camioneta del año blindada, con escoltas y una escuadra en el regazo, arropado por mujeres, excesos y el "respeto" mal habido.

Esta noche me da vergüenza haber llevado a mi país a este peldaño, pido perdón a todas las personas que mis actos indirectamente les han afectado. A los que han perdido un ser querido.

A usted querido lector, lo invito a que reflexione y decida con sus acciones y no con sus palabras en que país quiere vivir.

martes, mayo 10

Mea Culpa

Volví. Regresé, hace diez deseos que no estaba aquí. Esta casi todo intacto, la casa, el ropero, el cuerpo inocuo  comencé por desdeñar los recuerdos apócrifos de esta enorme casa, sacudí los fantasmas de las sabanas, encendí con añoranzas los troncos del fogón.
Ahí estaba la vieja, arrugada, incoherente y moribunda, ahí estaba mi vieja. La de las mejillas largas, las abrazos condescendientes  la que me ensalza con orgullo. Miente menos, sufre igual, pero quiere más, mucho más.
Cuando la visito el holocausto de mi primer homicidio imprudencial, en realidad fue un mal negocio al que maté, pero me dolió igual. Lo sigo Cargando pesadamente cada noche, me jodió mi expediente crediticio y me obligo a rendir cuentas más de lo debido a un pusilánime. Entonces la vida no me resultó tan satisfactoria, no es que ahora lo sea. Pero en mi cabeza debió haber sido diferente. Fueron 8 meses u 8 años, perdí la cuenta de ese endemoniado letargo, abrumador. La vieja era más castrante y más concienzuda, poseía por hijo a un hijo de vecino, y con mediana parsimonia, solapo el tremendo drama de mi vida.

Que memorias de la vieja, apenas si fue hace veintiséis años la ultima vez que la vi.

Dramaparadiario#2