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sábado, diciembre 5

Noche Epifanica

Debería describir cronológicamente la serie de sucesos, que provocaron la epifanía, para que el relato sea coherente con la vibrante alegría de mis dedos, plasmando la inquietud de la respiración.

Las nubes de alquitrán, el roció etílico, la simple y llana mortalidad. Muecas, sonrisas, caricias... los huequitos de tus mejillas.

Me vi inmerso en la flamante vicisitud masivamente solicitada, ¿La beso o la muerdo? Sus aretes rojos de bolitas, lastimaban mis lacerados dedos del quehacer cotidiano, mientras nervioso trataba de rozarle la mejilla con sutil dulzura que no delatara la inquietud, pero exhibiera el interés.

Su mirada prestada a la mesa adjunta, en paralelismo total con la mía, estaba excitada y claramente alagada. Era una niña disfrazándose de señora. Caudalmente le atraía la serenidad de la vida sedentaria, los hombres hechos. Una chiquilla aldeana que es entregada al generoso hombre para que le enseñe mundo, y en medio del intercambio se tropieza con en un cálido flirteo, se endiosa con una mariposa y deja de ver el flamante jardín a su disposición.

El etílico me raspa la garganta, su lengua la suaviza. Debo hacer algo, dejo de escribir.

martes, noviembre 24

Status

Lejos de la pulverizada.

miércoles, noviembre 11

Carta a cuatro mujeres



...Crees que esas paredes pueden esconderte?

A un segundo de pensarte, no me has regalado ni un susurro esta noche, la impávida espera me alienta, inverosímil me detengo a contemplar el por que te ansió. Eres un dulce pensamiento, la mas intolerable dedicatoria, eres una sutil mueca.

Los fantasmas rondan, el mas viejo, excomulgado, lacerado, inquieto, insoluble, inerte, muerto. Tú la que flanqueas, la que juzgas, la que finge y esconde, la que vocifera y exige, la que espera todo, pero no espera, una aventura poco jocosa, un cuento no bien redactado, un ser demasiado existido, poco lastimado pero hecho pedazos.

Te pareces a otro amor mío, uno falso porque engañaba haciendo pensar que fingía, que ocultaba. Es que tu vida es tan simple, tan vacía que me haces creer que es una mentira tu existencia, no puede ser tan banal, tan mundana, tan inexistente, tan propiamente tuyo, aunque pocos lo sepamos, aunque pocos lo aceptemos. Aunque tú no lo aceptes.

La 3ra mujer me coquetea me hace desear tiempos ajenos, vientos olvidados, sonrisas no dadas. Me hace temer vida, me hace esperar redención. Pocas líneas a tu corta aparición, a tu nombre inconsistente.

La cuarta sumergida en su penuria en que se personifica tu disculpa, de sentirte insatisfecha. No triste ni deprimida, estas sola. Inexistente.

Cuatro mujeres que pueden ser una o que pueden ser ninguna, es solo mi amor por ella, que puedo solo yo generar su existencia, que puedo tantas cosas, pero esta noche no deseo.

lunes, octubre 26

No titulo

Podría encontrar la cura al cáncer y tú pensarías que lo que en fondo deseo, es que seas mi inmanente compañía, y por ello trato de acercarte a la inmortalidad.

Te hablo y no escuchas nada. Agito mi respiración y siquiera te inmutas, te atropello en vociferaciones escritas, te exijo, y nunca condonas.
Ya no quiero verte, ni tocarte, o llamarte. Porque he perdido la chispa de tus ojos, me convertí en un vulgar y común rostro, en una voz irrelevante... En uno más. Por eso me voy porque no deseo ser tu nadie. Porque no tolero la idea de que mi existencia te sea intrascendente. No quiero, no puedo.


martes, octubre 6

Esperanza media de vida

¡...te lo dije bien clarito, si te sonrío perderás el interés! y si hoy no te encuentro ni en mi impávida espera, no te encuentro en ninguna parte.

La noche no es joven, tú no eres lo que esperaría, y aun así espero.
No te extraño a ti ni a tu simple sonrisa. No te deseo, ni a ti, a tu inexplorada realidad. Eres una simple mortal, mientes, te equivocas, huyes, tropiezas, lastimas, defecas. Un perfecto humano, es decir una completa compilación de imperfecciones, eso es un ser humano. Vulnerable del meñique, al occipital.
Es el gran encanto, como al niño desvalido, al perro callejero, el humano incomprendido, la mujer no amada. Sobre valúas, proteges... ¡salvas!
Yo trato de salvarte a cada segundo, de encontrarle justificaciones a tu existencia. De... ¿qué sé yo?
Es solo un instinto de creerte si me mientes, de sujetarte si te avientas, pero no lo necesitas, nunca lo has necesitado. Pero tu mentira es tan seductora que me embelesa, me acerca a ti y me hace sonreír. Eres mi pretexto para escurrirme entre mi rutina, eres mi abrumante exhibición. Ante ti, mis mentiras son tan pequeñas que se transpiran, que se exhalan entre cada articulación de palabras y es inevitable tragarlas... Entonces lo entendiste ¿no? si te extraño, si te deseo y... si te creo.

Escrito #3

viernes, octubre 2

jane's adiction

Lucir bella, no te es una tarea difícil. Un poco de picardía, una sonrisa y ya creo que eres la mujer más atractiva del mundo. Sensual, un feminismo burdo, pero no por ello menos imponente.



Anoche, fue anoche. Y no quiero etiquetarlo diferente.

jueves, octubre 1

Elipsis

Después de martillar un clavo al azar, hay que colocar el cuadro, para reafirmar que el clavo fue intencionado. Es la segunda vez que publico una sarta de líneas intrascendentes -para quien las lee, mas no para la fuente- que debiera convertirse en un gustoso y desagradable habito.
Hoy no te he recordado, me la pasado ocupado atendiendo mi vida. El berrinche se aligera y pronto llegará el lamentable desinterés infundado. Fantasmas más viejos que tú -aunque no te has convertido si bien en un fantasma... aún- hacen aparición en la escena, desentendidos, por eso vociferan llantos no escuchados, para hacerse escuchar, pretenden allanar los rincones de recuerdos desertados.
Como es ya mi clara costumbre, me dedico un par de palomas a la egolatría. Me enderezó el cuello almidonado, y me fajo la corbata, "¡Ah como trabajo! y que bien lo hago." Sólo para justificar la irrisible existencia de mi empleo, infravalorado y nunca bien ponderado -ahí viene otra flor- pero agraciado y nutrido de historias cachibacheras.
Hoy tengo una casa abandonada, sin vida, pulida en polvo y llena de los despidos de mis gatos, que con sutil estrategia postran, el resto de su pelaje sobre mis ropas, sillones y el apestoso colchón que funge como descansador.
Letras, letras y más letras. Acicalan el haber cotidiano de una completa levedad, finamente condimentada con un mar de cuestionamientos. Con futuro incierto -grata sorpresa no tener medido- vislumbro, sin quehaceres y desencantos rutinarios, una perfecta estructura mecánica, que delimita una época de pocos cambios, quieta, pero no estable como el charco de lluvia que con fulgor e ímpetu rompía el cielo, encuentra calma no duradera, lastimosa en cada pisada, agradable en cada lenguetazo de un extraviado animal callejero.
Es sin más un día para no recordar, no por penurias, sino como una escena editada. Si no lo cuento en la bitácora de vida, no se pierde nada de la historia. Es tan sólo, una toma de pasillo, una perfecta muestra de como se debe trabajar la elipsis.

Escrito #2.

lunes, septiembre 28

un veinte y tantos de septiembre.

Desee decir tantas cosas, pero la cordura me inhibe. Quería publicar un millón de sensaciones pero debía guardar silencio, así que infiel detractor de estos espacios. Me uní, para sensibilizarme un poco.

¿Lo ves? Una vez más me estoy justificando por haber abierto este espacio, es más fácil hablarte cuando no me escuchas, y cuando tengo la certeza que no lo harás, pero en lugar de pegarle de gritos al espejo sobre mi colchón, prefiero, cual botella al improperio del mar, enviar un mensaje, deseando hipócritamente llegue a ti. Para justificar mis actos, "El mensaje lo envíe, si no lo leíste... ya no es cosa mía".

La verdad es que te extraño, me parece ingenuo, cuestionarme si tu también. Pocas ocasiones me he sentido tan lacerado como hoy, el ego se fue a dormir un rato, y me dejo pensando en mí. En la ilusión, en la falta de compromiso conmigo mismo, es menester, comenzar a escucharme, respetar mi voluntad, mi deseo, mi anhelo ante cualquier bandera. Me la paso contemplando tus desvaríos, tu poca consideración, tu eterno va y ven de impulsos,-al menos espero así sea, para no culpar a tu edad llamándote inmadura, si no a tu mordaz personalidad - "[...] hoy lo deseo con cada célula de mi cuerpo y quizá mañana lo odie, en este instante estoy asqueada, pero tal vez quiera comerme un caballo". Impulsos, concatenación con tu simio, a veces pareciera que el hombre -como especie y no genero- querer regresar al árbol de donde bajó.

Quiero decirte tanto, y que me escuches tan poco. Te grito improperios bajo el agua para que no me escuches, casi no te conozco y te concibo en el primer y ultimo suspiro del día.

Recién, elimine un párrafo que había escrito, un juego de palabras, que nada tienen que ver contigo, ni conmigo, palabras para adornar el pálido fondo. Letras para endulzar la redacción... ricas, valiosas... palabras de abolengo, bellas, lujosas, pero innecesarias.

Ahora se que quería decirte, pero... en que contexto lo envuelvo para que el candor de mis palabras, lo lleven a tu compresión en su mayor plenitud, para que te mojes de empatía, para que comprendas por qué lo escondo en este sitio, esperando nunca lo encuentres. Y continuo con mi interminable vicio de recurrir a un discurso completamente innecesario, antes de sentenciar la oración.

Entonces ya no voy con preámbulos, ni pompos o platillos, sin cornetas reales, alfombras rojas, o tarjetas de presentación. La verdad me da miedo decírtelo, por que no estoy seguro quien escribe y.... ¡DEBERIA SER YO! ya sin más, eso es todo, no es tu engaño, ni tu desconsideración, ¡¡ni nada!! Es solo eso... yo debia ser quien te subiera a ese autobus. Quien te llorara minutos después de tu partida, quien te prometiera, un casa con cerca y jardín. Yo soy el que debí mentirte y decirte que te esperaría al día en que tus pasos te regresaran por aquí, así no lo había pensado, no debías alejarte con indiferencia... si recuerdo clarito mi script. Ella se va obligada por las circunstancias, prometiendo que un día volverá... ¡claro! La historia clásica, lineal, si mayor conflicto que su existencia misma. Yo debería ser Él, al que hoy añoras, extrañas y recuerdas con una sonrisa a menos de 48 horas de su partida. Yo era el que debía corretear un autobús para detenerlo y pedirte que te quedaras para siempre conmigo, y no tu queriendo arrancarte la piel solo por detenerlo. No lo amas, pero la situación te hace sentir viva, te burbujea la sangre, subleva la ansiedad de no sentir. No es Él... juro que no es... no debería ser Él, debería ser yo.


Escrito# 1