Volví. Regresé, hace diez deseos que no estaba aquí. Esta casi todo intacto, la casa, el ropero, el cuerpo inocuo comencé por desdeñar los recuerdos apócrifos de esta enorme casa, sacudí los fantasmas de las sabanas, encendí con añoranzas los troncos del fogón.
Ahí estaba la vieja, arrugada, incoherente y moribunda, ahí estaba mi vieja. La de las mejillas largas, las abrazos condescendientes la que me ensalza con orgullo. Miente menos, sufre igual, pero quiere más, mucho más.
Cuando la visito el holocausto de mi primer homicidio imprudencial, en realidad fue un mal negocio al que maté, pero me dolió igual. Lo sigo Cargando pesadamente cada noche, me jodió mi expediente crediticio y me obligo a rendir cuentas más de lo debido a un pusilánime. Entonces la vida no me resultó tan satisfactoria, no es que ahora lo sea. Pero en mi cabeza debió haber sido diferente. Fueron 8 meses u 8 años, perdí la cuenta de ese endemoniado letargo, abrumador. La vieja era más castrante y más concienzuda, poseía por hijo a un hijo de vecino, y con mediana parsimonia, solapo el tremendo drama de mi vida.
Que memorias de la vieja, apenas si fue hace veintiséis años la ultima vez que la vi.
Dramaparadiario#2






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