Me quedo sin ti, pero aun me quedo. Me quedo con las dedicatorias que amorosamente escondiste entre los libros que me obsequiaste y con los te amo que dejaste regados por mis cuadernos y notas. Me quedo con las 2 fotografías que no quemaste con el incendio de tu partida. Me quedo con lo lindo, como la promesa de que me cuidarías cuando fuera viejo o la vez que me dijiste que yo era el amor de tu vida.
Me quedo con los calzones y las sandalias que olvidaste en mi departamento. Me quedo con tus besos y tus sonrisas que atesoro en una fotografía de los candados amorosos que aun cuelga sobre mi cama.
Quédate con todo lo demas, con nuestras frustraciones, con los gritos, con las heridas de muerte, con el panteón completo. Sé que te hacen más falta a ti, porque no paras de recordarlas.
Yo me quedo con los momentos, los momentos de esa vida que tu quieres olvidar. Me quedo con esa vida futura que no compartiremos. Me quedo contigo, aunque no estés tú.






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