Una muchacha va a entrar a una cafetería y al apoyar la mano sobre la puerta de cristal nota que en su dedo falta un anillo. Comienza a esculcar las bolsas de su chamarra y solo encuentra papeles inútiles, números telefónicos, fotografías de viejos amores y boletos de trenes. Comienza a alarmarse y busca con desparpajo en su pantalón. Entra agitada a la cafetería y le grita al barista que ha perdido su anillo y no puede esperar. Rápido le sirve un café con leche para que pueda seguir buscando. La muchacha regresa al empedrado y se queda largo rato contemplando el piso a espera de que aparezca el anillo, lanza improperios a la gente que circula y maldice al anillo por estropear su tarde de café. Cuando la noche se acerca y la luz está por escaparse, va a regresar a la cafetería y al apoyar la mano sobre la puerta de cristal, se llena de rabia y entra furibunda a la cafetería. Va hasta la maquina de café y le grita al barista "estúpido, en mi otra mano estaba el anillo."






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