El pasado me persigue. A pesar de lo trillado de la expresión, tiene una connotación estridente en mi entendimiento de la vida. El pasado viene tocándome los talones con las garras, convirtiendo cada huella en pasado, todo lo hermoso que veo lo convierte en recuerdo y la felicidad la hace pasajera.
No hay vulgar ladrón tan ingrato como el pasado, que vive a mis costillas, exigiéndome a cada instante más vida para nutrirse y arrollando todo lo que se encuentra a mi paso.
No espera, incluso si dejas de caminar, te empuja despacio consumiendo pasos que no se recuperan. Carcome los adoquines aún sin ser pisados. Por eso hay que pisar mucho, para sentir la tierra viva antes de que se la trague pasado.
No te odio, pasado, ni te maldigo, al contrario te agradezco que no me permitas nunca volver la vista atrás.
"¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!" Amado Nervo.






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