La ciudad es tan pequeña y calida, que me atosiga. El sol es tan placido que me obliga a ponerme gafas, y sus vidrios tintados me privan del bello paisaje. La noche es tan desierta, que estar solo en las barras de los bares ya no me hace un lobo solitario, sino un loco cualquiera.. Constantemente en mi dormitar camino al sur, donde los vientos son mas espesos. Donde las letras caminan en los empedrados. Extraño extrañar, es extraño.
carta #12






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