Miente
bastante. Miente a menudo para que te sea un recurso natural, para que no te
pillen en la mentira cuando necesites hacerlo. Miente como los mejores. Miente
como si fueras esquizofrénico, creyendo
profundamente tu mentira. Ensaya los escenarios. Deberás ser bueno
improvisando, poco cautivo y fiel al guión. Miente cuando menos lo necesites,
cuando tengas frio, cuando necesites algo de plata, cuando no encuentres el
camino a casa.
Vuélvete un
buen mentiroso y ayúdate de omisiones, de verdades dudosas, de distracciones
ineludibles. Olvida tu paso y construye
uno nuevo. Miente a desconocidos en los colectivos y en el cine. Cambia tu
nombre a cada que te lo pregunten, óbvialo
en presentaciones, tira todas tus identificaciones, arranca el bordado con tus
iniciales a la ropa de cama, que nadie te pueda demostrar que no eres quien
dices ser.
Ahora miente
acerca de las personas que conoces, juega al escritor y redacta un par de
vidas. Siéntete dios y mata a unos
cuantos. Créete una luminaria y habla con
familiaridad de un algunos desconocidos famosos y construye escenarios comunes,
irónicos y anhélales el espíritu para los ilusos que te lo permitan. Mas trata de ser coherente con tus mentiras, una vez que
las cuentas existirán por siempre, es como si pronunciándolas ocurrieran en
ese instante. Nunca niegues ninguna de tus mentiras, al contrario aliméntalas y
déjalas crecer. Repítelas un par de veces y deja que se deformen a cada
hablada. Dales un latido, un ritmo, para que puedan vivir por sí mismas.
Defiéndelas de
los sabuesos y de los adictos de la verdad. Quien ataca tus mentiras, te esta
atacando a ti. Pelea con tus mentiras de la mano y lanza algunas contra tus
detractores, tú eres el dueño de los hilos de las marionetas en escena, tú los
puedes volver villanos, mercenarios o idiotas. Vuélvete político, escritor o
pescador y ganarás aún más credibilidad, ellos son los mentirosos más experimentados.
Ahora que eres
un gran mentiroso, viaja. Vete a una nueva ciudad. Invéntate una nueva vida,
una exesposa, un perro muerto, una casa pobre para cuando pregunten por tus padres
que detestas y tu infancia, feliz, pero que la decorarás con un puñado de
tragedia para que tengas una excusa por ser un completo idiota mentiroso. Miente desde el párrafo uno, y cuando lo hayas
hecho suficiente, vuelve a mentir , y viaja a una nueva ciudad. Inventa algunos
amores por ciudad, y olvida los que sí ocurrieron.
Miente por
convicción, por el derecho de hacerlo. Si la verdad nos hará libres, las falacias
nos arroparán, jamás nos dejarán solos, estarán ahí siempre.
Cumple 60 o 70
años y cuando te sientas solo, recuerda. Al menos inténtalo, porque con la vida tan
miserable que llevaste seguro bebías más de la cuenta para soportarlo. Deja que
se entremezclen, que charlen tus lagunas mentales, tus memorias, tus mentiras,
las nuevas y las viejas. Ahora que no puedes diferenciar entre lo que pudo
suceder o no, sabrás que has hecho un buen trabajo como mentiroso. Habla solo,
miente mientras lo hagas. Vas a morir pronto, miente un poco más, más a menudo,
que te sea un recurso natural para cuando necesites hacerlo y no te atrapen en
medio de una mentira.







1 comentarios:
Mentira!
Publicar un comentario